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viernes, 14 de diciembre de 2007

Epigrafía de Eric Gill en la catedral de Westminster



Según nos narra este blog, el trabajo que se muestra es un inscripción lapidaria realizada por Eric Gill en 1939, en Latín y Ruso para un Conde que fue enterrado en esa catedral, y por lo que dice el texto, el único enterrado allí.

Inglés, para no variar.

La madre de las fuentes para títulos de cine



Una divertida parodia sobre la fuente más usada en los títulos de cine en carteles. No hagáis mucho caso a la recomendación del final.
El único "pero" es que está en inglés, como casi siempre.

Gracias a Albert, de "Escola Muuuu".

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Nuevo diseño para FontShop



Fontshop no sólo cambia su diseño, sino que además implementa nuevas utilidades a su site. Ahora antes de comprar una fuente es posible ver todos los glifos que ésta contiene, los juegos completos y detallados, así como los carácteres alternativos en las fuentes Opentype. A partir de ahora las búsquedas serán bastante más fáciles y sobre todo no habrá desagradables sorpresas cuando descubres que esa fuente reciien adquirida carece de algún glifo necesario para ese proyecto.

martes, 11 de diciembre de 2007

Veintidós consejos sobre tipografía (que algunos diseñadores jamás revelarán) y veintidós cosas que nunca debes hacer con las letras (que algunos tipó


En un mundo tan dado a los recetarios gráficos como es el del Diseño, Enric Jardí, uno de los grandes del diseño español se suma al carro, y nos hace entrega de un recetario sobre tipografía. En el site del propio Jardí hay una reseña extensa del libro, así como las 22 recetas que explica. ¿No es como contar el final del libro? Si ya me las dá, ¿Para qué lo voy a comprar? No lo he leído, pero prometo hacerlo y comentarlo.

De momento os dejo los detalles legales para que se lo pidáis a los Reyes Magos o a Santa Claus si sois republicanos acérrimos:

Language / ISBN:
English [978-84-96540-92-7]
Spanish [978-84-96540-91-0]

Cover:

Illustrations:
Soft

Color and b&w



Size:

Page Number:
14 x 18 cm.

104



Published by:
ACTAR








Price:
International 13.50 €
Spain/Portugal 12.50 €
USA 19.95 $


Un libro muy recomendable


The stroke: theory of writing
Gerrit Noordzij

Aunque se editó originalmente en 1985 en Neerlandés, esta edición en Inglés de Hyphenpress, que acabo de terminar de leer es el regalo perfecto para estas "Falsedades 2008"(viva S.A.) que ya tenemos encima, sobre todo para aquellos que tenéis pareja "Typo-friky" y nunca acertáis con los presentes navideños.¡Ya está bien de corbatas que nunca usamos!
Gerrit Noordzij explica de una manera concienzuda y detallada todos los aspectos que influyen y modifican tanto el "sesgo" como el "ductus" en el trabajo caligráfico, pero que es, sin duda, una guía imprescindible a la hora de dibujar o de construir alfabetos. Explica muy bien las modificaciones del blanco interno y su relación con el trazo, los movimientos de traslación y rotación en el sego, así como su ejemplificación.

¡Bestial!

Letras en oro



La exposición "Letras en oro" puede verse desde el 11 de diciembre hasta el 2 de marzo de 2008 en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, Sala de Calcografía, y posteriormente, en los Reales Alcázares de Sevilla.

Fuente Agencia EFE.

Con la exposición ""Líneas en oro", inaugurada hoy en Madrid, se inicia el programa de encuentros culturales turco-españoles "Miradas Turcas", organizado como prolegómeno del I Foro de la Alianza de Civilizaciones que se celebrará el próximo mes de enero.

La sala de exposiciones de Calcografía Nacional, de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, acoge la muestra dedicada a la caligrafía otomana con una selección de 96 piezas procedentes de la colección del Museo Sakip Sabanci de la Universidad Sabanci de Estambul.

Organizada por el Ministerio de Cultura español y el Museo Sakip Sabanci, la muestra estará abierta hasta el 2 de marzo del próximo año. El museo, inaugurado en el año 2002, conserva las colecciones privadas de Sakip Sabanci, uno de los grandes empresarios de Turquía, fundador de la universidad que lleva su nombre.

La colección de Caligrafía Otomana presenta ejemplos del arte a lo largo de 500 años, muchos de ellos textos religiosos, como copias manuscritas del "Sagrado Qur'an, hilye" (descripciones del Profeta), "levha" (paneles caligráficos), "kit'a" (versos individuales) y "muraqqaa" (álbumes), o documentos oficiales, como "ferman" (decretos imperiales), "berat" (títulos de privilegio) y "meniur" (títulos de categoría y oficio).

Entre las 96 piezas exhibidas en Calcografía Nacional se encuentran obras de maestros legendarios de este arte como Seyh Hamdullah, considerado el fundador de la caligrafía otomana, el príncipe heredero Korkut, Ahmed Karahisari, Dervis Ali, Hafiz Osman, Mustafa Rakim, Sami Efendi y otros que han practicado el arte de la caligrafía desde finales del siglo XV hasta principios del XX.

La obra con más presencia en la colección es el Kur'an-i Kerim, el Sagrado Qur'an. La palabra árabe qur'an quiere decir "leer", "lo leído" o "lectura". El término turco kerim, también de origen árabe, significa "noble", "generoso", "de manos abiertas".

El Qur'an está compuesto por 114 capítulos o suras. La revelación del texto del Qur'an se produjo entre los años 610 a 632 d. C., a lo largo de casi 23 años. Debido a que para los musulmanes Kur'an-i Kerim quiere decir "la palabra de Dios", el libro sagrado se convirtió en la inspiración para los calígrafos para esforzarse aún más y conseguir una transcripción más hermosa y perfecta.

Otra parte importante de la exposición es la dedicada a los álbumes de caligrafía y libros de ejercicios, mientras que un tercer grupo está compuesto por levha o paneles de caligrafía monumental, que se colgaban en las paredes de las casa en Estambul durante el siglo XIX. Estas obras con fines decorativos dejaron su impronta en la caligrafía otomana.

La muestra, que incluye también una selección de pinturas otomanas en las que se muestra el empleo de la escritura en la arquitectura, finaliza con la exhibición de varios documentos oficiales de la época otomana escritos en el estilo "diwaní", que llevan la "tugra" o monograma imperial del sultán del momento. Estos documentos son un reflejo del sistema administrativo del estado otomano e ilustran su historia diplomática, económica, legal, financiera, religiosa, social, cultural y militar.

Junto a esta exposición, el programa del encuentro "Miradas Turcas" contempla unas jornadas literarias en la Biblioteca Nacional, en las que el premio Nobel Orham Pamuk dialogará con Juan Goytisolo sobre las ciudades, y las autoras Buket Uzuner y Fanny Rubio tratarán sobre el papel de las mujeres en la literatura turca y española.

Una mirada al cine turco, en la Filmoteca, la música turca de la mano de Burhan Oçal y Kudsi Erguner, en el Auditorio Nacional, unas jornadas gastronómicas en un restaurante madrileño, y los talleres organizados en la Facultad de Bellas Artes y el Museo del Traje completan el programa diseñado para este I Encuentro Miradas Turcas.

He aquí la reseñaa del diario "El País"(que ahora sí se tilda):

Julia Luzán 09/12/2007


"Trazos curvos, vocales estiradas hasta el infinito. Letras en oro que transcriben textos sagrados con la exquisita caligrafía inventada por los otomanos. Noventa y seis piezas de la colección Sabanci, auténticas joyas de más de quinientos años, llegan ahora a España.

Las grandes alas del arcángel Gabriel despliegan sabiduría en su vuelo desde las bóvedas de Santa Sofía, la iglesia, mezquita y ahora museo que ha marcado durante siglos la vida de Estambul. Esa inspiración angélica bajó también a la escritura –“una geometría espiritual hecha con un instrumento material”– que los calígrafos otomanos divulgaron tras su conversión al islam en el siglo X y que durante cerca de 500 años dictaron los fundamentos de su arte a una ininterrumpida cadena de estudiantes y maestros.


Equilibrio, elegancia y armonía, las tres reglas para escribir el alfabeto islámico, fueron modificadas por los otomanos a partir de 1453, tras la caída de Constantinopla. Los turcos alteraron las formas de las letras, su colocación, modificaron los trazos del alfabeto y dieron suma importancia a que fuera legible porque, como dijera el gran Mustafá Izzet Efendi, maestro entre los maestros, “leer una bella caligrafía es como oler el aroma de un tulipán”.

Sakip Sabanci (1933-2004), uno de los grandes empresarios de Turquía, fundador del holding Sabanci, consiguió reunir una impresionante muestra de caligrafía otomana que se exhibe actualmente en el museo que lleva su nombre, antigua residencia de verano de la familia, un bello palacete en el barrio de Emirgan, en Estambul, a orillas del Bósforo. Parte de estas obras se exhibieron hace unos años en el Metropolitan de Nueva York, el Louvre de París y el Guggenheim de Berlín. “Una especial selección” de esta colección, en palabras de Güler Sabanci, presidenta del grupo, podrá verse ahora en Madrid y posteriormente en Sevilla.

La caligrafía forma parte de la religión islámica. Los musulmanes, igual que hicieron los monjes en el Medievo, buscaron la forma más directa de hacer llegar a su pueblo los versículos del Corán. La encontraron al transformar las letras del alfabeto en un arte maravilloso que invitaba a la espiritualidad. Tan sólo era necesario dejar guiar su mano por el corazón, desplazar las letras y romper las líneas. “Dios los utiliza para revelar sus palabras. Los calígrafos lo escriben”.

Cada artesano guardaba como oro en paño sus útiles de escritura, un cálamo y el tintero, en el divit o funda de plata repujada. La caña se tallaba sobre la makta (escribanía) hasta conseguir una punta fina y afilada que se utilizaba como pincel. Cuando mojaban su cálamo en la tinta para dibujar los trazos negros y espesos de un hadith (el relato de las palabras del profeta), ningún calígrafo osaba soplar con su aliento, porque acelerar así el secado era como expulsar la presencia divina, algo que los antiguos maestros anhelaban poseer con todas sus fuerzas.

La preparación del papel donde los calígrafos dibujaban era algo laborioso. Teñían primero la hoja y la cubrían con una preparación de goma arábiga, la empapaban después con una infusión de té, para finalmente recubrirla con una capa protectora que impedía a la tinta penetrar en las fibras. Por último, una vez seco, lo pulían con una gruesa bola de vidrio.

La tinta se obtenía con hollín machacado según una receta milenaria: “Un peso igual de hollín y de alambre tomarás... y de la fuerza de tus brazos te servirás”. Otras veces empleaban algo más alambicado, hojas de oro pulverizadas y diluidas en una solución a base de miel. Con ésta se iluminaban los coranes, se adornan de rosas y de hilos dorados (cedvel) que enmarcan las preciosas caligrafías, alguna de ellas tan diminuta como un Corán de tres centímetros pintado con diminutas agujas.

Ahmed Karahisani, el maestro calígrafo que engrandeció el reinado de Solimán el Magnífico, bordaba con su estilo impecable las azoras, los versos del Corán. Sus trazos se extienden al infinito. Desarrolla zigzags, volutas, curvas, meandros, miles de formas que entran por los ojos.

Los calígrafos no sólo copiaban los textos sagrados, también pintaban hilyes, textos que describían a Mahoma. La composición de estas páginas guardaba un orden geométrico. Arriba debían aparecer las palabras “en el nombre de Dios”; en el centro, los textos del hilye; a los lados, los distintos nombres que recibe el profeta, y en horizontal, un azora del Corán.

La colección Sabanci cuenta también con variadas tugras, los monogramas imperiales de los sultanes que autentificaban edictos y documentos. Implantados en la época de Mehmed el Conquistador, adquirieron su mayor esplendor con Solimán. Al principio eran sólo finas líneas entrelazadas y pintadas en negro, pero poco a poco introducen colorido. Los mejores monogramas fueron realizados durante el reinado del sultán Abdülaziz, a finales del siglo XVIII.

Los calígrafos estaban al servicio de los sultanes, recibían un salario y daban clases en las meskânes. Los estudiantes trabajaban en miles de ejercicios hasta conseguir algo parecido a la pericia de sus maestros. Ellos también ejercitaban sus dedos todos los días con el cálamo como un pianista que debe mantenerlos ágiles y entrenados.

En 1923, Atatürk, el fundador de la República turca, prohíbe la lengua y la escritura árabes e impone la imprenta y el alfabeto latino. Los calígrafos, servidores de Alá y del sultán, desaparecen. En 1936, los locales donde se enseñaba el arte de la caligrafía se desplazan a la recién creada Academia de Bellas Artes de Estambul. “Atatürk ha echado a Dios del país”, cantan a los cuatro vientos los desplazados, pero ellos nunca morirán: “Su alma vagabundea por las fronteras del mundo habitado intentando recuperar sus instrumentos. Dios los utiliza para revelar sus palabras. Los calígrafos lo escriben”."

jueves, 6 de diciembre de 2007

En marcha el tercer Congreso de Tipografía



Por fin llega el tercer Congreso de Tipografía, y ya está abierto el plazo de presentación de comunicaciones hasta el día 21 de enero, así que a darse prisa. El comité científico de este año es asombroso, además de estar plagao de "lletraferits".
Os copio el texto del newsletter que me enviaron al mail:

Noticias

03/12/2007

COMUNICACIONES AL III CONGRESO DE TIPOGRAFÍA

Presentación de propuestas hasta el 21 de enero de 2008

Ya se pueden presentar propuestas de comunicaciones para el III Congreso de Tipografía, cuyo tema es “GLOCAL. Tipografía en la era de la globalización”. La convocatoria está abierta a diseñadores, estudiantes, investigadores y académicos que pueden presentar sus trabajos, ya sean de aplicación práctica o artículos de investigación, de acuerdo a las áreas temáticas del Congreso.

Este tercer Congreso tiene como primera finalidad establecer un marco para la reflexión sobre cómo el fenómeno de la globalización está afectando al diseño de tipografía y a su uso. Se trata, además, de trazar un “estado del arte”, con el objetivo de situar a los asistentes y participantes en un panorama complejo que demanda una participación activa y, en numerosas ocasiones, crítica.

Como en ediciones anteriores, uno de los objetivos de este Congreso es la divulgación de trabajos e investigaciones llevados a cabo por diseñadores, estudiantes y estudiosos interesados en la tipografía.

Tipos de trabajo con los que se puede participar

- Resultados definitivos o preliminares de trabajos de investigación.

- Comunicaciones relacionadas con reflexiones sobre experiencias prácticas.

- Trabajos referidos a estudios de casos.

- Comunicaciones relativas a opiniones basadas en experiencias.

- Informes sobre el desarrollo de sistemas concretos o metodologías específicas que han mostrado eficacia en su aplicación.

- Revisión y reflexión de trabajos publicados en un área determinada.

- Comunicaciones en relación con el desarrollo de conceptos teóricos o metodológicos.

- Presentación de innovaciones de productos, procesos, métodos o metodologías.

Áreas temáticas

- La tipografía en prensa.

- Tendencias tipográficas.

- Historia de la tipografía.

- Métodos de enseñanza en tipografía.

- Diseño de tipos.

- Tipografía y lenguaje.

La exposición de cada comunicación tendrá una duración máxima de 20 minutos, con unos 10 para preguntas por parte del auditorio.

Instrucciones generales

Enviar un resumen de la comunicación a la siguiente dirección de correo electrónico: info@adcv.com

Se aceptarán un máximo de dos trabajos por autor.

Los trabajos recibidos serán seleccionados por el Comité Científico. El Comité se reserva el derecho de rechazar todas aquellas propuestas que no cumplan con los requisitos indicados o que no tengan el nivel de calidad adecuado.

No se aceptarán trabajos enviados fuera de tiempo. De ser aceptado el resumen por el Comité, el autor deberá presentar el contenido completo en el plazo que se le indicará.

Plazos

Fecha límite de presentación de propuestas de comunicaciones: 21 de enero de 2008.

Fecha límite de entrega de textos definitivos, una vez aprobadas las comunicaciones por el Comité Científico: 30 de abril de 2008.

Publicación

Aquellas comunicaciones presentadas que cumplan con los requisitos de calidad exigidos por el Comité Científico, se publicarán en un libro de Actas del Congreso.

COMITÉ CIENTÍFICO: Juan Arrausi, Albert Corbeto, Dimas García Moreno, Sebastián García Garrido, Laura González Díez, José Luís Martín, Pedro Pérez Cuadrado, José Ramón Penela, Josep Maria Pujol, Julio Sanz, Yves Zimmerman.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Arte en la tipografía y tipografía en el arte



Este es l texto que anuncia la expo en la web de la Biblioteca Nacional:

"Esta exposición se plantea como una dualidad. De un lado, el arte en la tipografía alude a la calidad estética de una pequeñísima parte de los 50.000 tipos diseñados hasta hoy, de los que se presentan 40 muestras seleccionadas desde la invención de la imprenta. Del otro, la tipografía en el arte subraya el interés de los artistas del siglo XX por las letras de imprenta, pintadas en obras magistrales seducidos por la calidad de sus formas, de las que se presentan otras 40 muestras seleccionadas entre las tendencias informalistas que se han sucedido desde el cubismo.

"Considerando el concepto platónico de belleza, según el cual ésta se manifiesta en los objetos que son simplemente útiles, la radical utilidad de la tipografía se eImagen de la obra de Andy Warhol titulada "Dollar Sign", 1981xalta por si sola en una belleza tan espléndida en su variedad como recatada en su ostentación. Porque la tipografía es prácticamente invisible pese a tenerla permanentemente a la vista, y por eso la contemplación dual de esa belleza se ofrece en sus más inéditas creaciones, modelos o prototipos: unas, increiblemente quintocentenarias (aunque sigamos leyéndolas a diario en grandes cantidades), y otras, producto de la evolución seguida por grabadores, impresores, diseñadores y artistas, desde 1450 hasta nuestros días.

Sin duda, un tipo de letra de imprenta cualquiera es capaz de reunir propiedades estéticas porque, como apreció el eminente arquitecto Peter Behrens (autor, por cierto, del diseño de algunos), «es uno de los más elocuentes medios de expresión de cada época o estilo. Próximo a la arquitectura, proporciona el retrato más característico de un periodo y el testimonio más severo del nivel intelectual de un país».

La naturaleza artística de la tipografía
Imagen de la obra de Roy Lichtenstein titulada "Reflections: Art", 1988.De hecho, la historia del arte está salpicada de letras y la exposición se propone, justamente, postular la naturaleza artística de la tipografía al verse distinguida por artistas dotados de una conmovedora sensibilidad para dibujar letras de imprenta.
Su inclusión en obras que forman parte de la historia del arte moderno y contemporáneo revela un arte inmarcesible que permanece oculto, a causa, principalmente, de la escala reducida en que se exhibe en las páginas de libros, periódicos y revistas.

Imagen de la obra de Jacques Villeglé titulada "Cine Windsor", 1959Por un elemental sentido de la proporción se han seleccionado sólo unos pocos, aunque hay muchos más cuyo inventario sería oportuno establecer algún día.

En fin, representan a los artistas nombres rutilantes, dispuestos en orden alfabético por un elemental sentido del deber tipográfico: Nathan Altman, Hans Arp, Johannes Baader, Giacomo Balla, Jean-Michel Basquiat, Georges Braque, Carlo Carrá, Eduardo Chillida, Equipo Crónica, Stuart Davis, Sonia Delaunay, Charles Demuth, Marcel Duchamp, Max Ernst, Juan Gris, Richard Hamilton, Raoul Hausmann, Hannah Höch, Robert Indiana, Jasper Johns, Paul Klee, Barbara Kruger, Fernand Léger, Roy Lichstenstein, Kasimir Malévich, Piero Manzoni, Joan Miró, László Moholy-Nagy, Bruce Nauman, Pablo Picasso, Ivan Puni, Robert Rauschenberg, Man Ray, Edward Ruscha, Lothar Schreyer, Kurt Schwitters, Antoni Tàpies, Joaquín Torres-García, Jacques Mahé de la Villeglé y Andy Warhol.

Los diseñadores
Imagen de la tipografía creada por John BaskervilleLa sugerencia de cuánta tipografía hay en el arte y cuánto arte hay en la tipografía ayuda en su sinergia a los usuarios ––que somos todos–– a ver el considerable contenido artístico de unos humildes signos que vemos constantemente, impresos a diario y sin mirarlos realmente, cuya injusta indiferencia impide apreciar la variedad de unas formas que, según el tipógrafo Bror Zachrison, «son la clave de nuestra cultura y la válvula de escape de nuestros sentimientos y emociones más profundos».

Sin duda, el acervo es tan extenso que, en lugar de 40 tipos podría haber mil, pero eso no es más que la introducción al arte tipográfico antiguo y moderno (y por supuesto contemporáneo), formalmente prodigioso, donde cada signo es un retrato depurado y cada abecedario un mural incomparable.
Imagen de la tipografía creada por William Morris
Representan, en fin, a los diseñadores, dispuestos también en orden alfabético: Otl Aicher, John Baskerville, Herbert Bayer, Peter Behrens, Morris F. Benton, Lucian Bernhard, Giambattista Bodoni, Neville Brody, Jackson Burke, William Caslon, Cassandre, Enric Crous-Vidal, Firmin Ambroise Didot, Christophel van Dijk, Fritz Helmut Ehmcke, Roger Excoffon, Adrian Frutiger, Claude Garamond, Eric Gill, Frederic William Goudy, Philippe Grandjean, Robert Granjon, Johannes Gutenberg, Nicolas Jenson, Edward Johnston, Heinrich Jost, Susan Kare, Herbert Lubalin, Aldo Manuzio, Max Miedinger, Stanley Morison, William Morris, Christophe Plantin, Paul Rand, Paul Renner, Erik Spiekermann, Robert Thorne, Joan Trochut, Jan Tschichold y Emil Rudolf Weiss.

La biblioteca es el lugar que dispone de un considerable número de libros ordenados para la lectura. En la Biblioteca Nacional de España, hay más de 21.000.000 de piezas (la mayoría libros, pero también revistas, periódicos, carteles, partituras, mapas, ex libris, tarjetas postales y fotografías). Traducido todo eso a matrices tipográficas daría millones de millones, de modo que la custodia de tan apacibles y eficaces habitáculos públicos lleva implícita la de los esfuerzos tipográficos invertidos para mejorar la legibilidad ––y con ella el aspecto–– del libro impreso.
Imagen de un ejemplo de la tipografía creada por Aldo ManuzioContemplada desde esta perspectiva, la Biblioteca Nacional de España rebosa una belleza tipográfica que hay que contemplar a hurtadillas desde una cierta preparación intelectual y algo de curiosidad, porque salida del escondite y abierta de par en par la tipografía nos pasa sencillamente desapercibida porque no reparamos en su belleza sino sólo en su utilidad.

«Cuanto más clásico es un libro —decía el gran impresor y grabador italiano Giambattista Bodoni-–, tanto mejor es que la belleza de los caracteres se muestre completamente sola en él». Siguiendo al pie de la letra la recomendación de uno de los más insignes tipógrafos de la historia, redundante con la del sublime Aldo Manuzio, de quien decía Paul Westheim tratando de libros ilustrados que «los italianos ya se deleitaban bastante con los libros impresos por Manuzio, de tipografías tan refinadas que no necesitaban ilustraciones», véanse la serie de páginas tipográficas inmortales o paradigmáticas que se muestran en las vitrinas."


No podemos decir que no nos alegremos por una exposición que hace un repaso por toda la Tipografía y su vinculación (o no) con el Arte, la lástima es que su diusión sea cero, pero menos da una piedra. Aquí tenéis el horario por si os animáis:

Biblioteca Nacional

Paseo de Recoletos, 20-22
28071 MADRID (España)

Las Salas de Exposiciones, de Actos Culturales y el Museo de la Biblioteca Nacional permanecen abiertas de martes a sábados con horario de 10.00 a 21.00 horas y los domingos de 10.00 a 14.00 horas.

También referenciado en iconographicBlog.

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